¿Inteligencia sobresaliente, intereses especiales, dificultad en la interacción social?

La atención educativa al alumno con autismo es un reto en todos los sentidos.

No es fácil, requiere de esfuerzo continuado por parte del docente, obliga a recapacitar y a reflexionar sobre todo lo que se pensaba era correcto.

Nos hace replantear casi todo lo que nos dijeron sobre técnicas educativas.

Pero, y siempre hay un pero, conseguir que un alumno con autismo progrese adecuadamente, hará que todos nuestros otros alumnos aumenten su rendimiento. ¡Increíble, verdad!

Y es que, para todo docente, los retos deben ser un acicate, algo que excite hasta la última neurona.

No es simple el tener que cambiar nuestra estructura mental de técnicas educativas, el rehacer todo nuestro modelo, ese que pensábamos que funcionaba tan bien, y empezar a plantearnos el ¿y si lo estuve haciendo mal desde el principio?

La docencia es algo maravilloso, es quizá uno de los trabajos que más satisfacciones pueden dar a un profesional.

TUS ALUMNOS PODRÍAN TENER ASPERGER Y NO SABERLO

Pero a su vez, y aunque muchos no lo crean, es una profesión extremadamente difícil.

El docente se enfrenta a diario a mil y un desafíos.

Muchos los impone el propio sistema educativo, que por norma general es el gran enemigo de los alumnos y los educadores.

Son sistemas creados por políticos basados en dogmas y que pretenden diseñar planes fantásticos que normalmente acaban siendo un desastre, aunque afortunadamente para el responsable político, siempre podemos culpar al docente del fallo del sistema. A veces, hasta tendrán razón.

Como en cualquier otra profesión habrá excelentes, buenos, normales, mediocres y malos profesionales.

Pero la docencia requiere de cierto nivel vocacional, sea este previo o sobrevenido ¡Y ojo a las vocaciones sobrevenidas!

Quizá alguien acabó en la docencia de rebote, pero no era consciente de lo emocionante que es enseñar, si tienen un colega con ese perfil, quizá sea una buena idea ayudarle a descubrir esa pasión.

Y a los docentes que les apasiona su trabajo, quizá el sistema se empeñe en ponérselo todo bien difícil.

No importa, hay que ser inmunes al desaliento, el resultado merece la pena.

6 características para identificar el síndrome de Asperger

Si existen sospechas de que tu alumno puede padecer síndrome de Asperger, presta atención a las siguientes características pues son bastante esclarecedoras de que existe algún problema interaccional o del desarrollo.

1. Dificultades en la interacción social

Los niños y niñas que padecen síndrome de Asperger tienen como punto en común las grandes dificultades para establecer una interacción social exitosa.

La falta de comprensión de las convenciones sociales implícitas que rigen el funcionamiento de la sociedad, así como el déficit en la interpretación de las emociones del resto de personas, hacen que sus relaciones sociales suelan fracasar a pesar de los esfuerzos.

Las personas con síndrome de Asperger tienen serias dificultades para identificar y manejar tanto sus emociones como las de los demás y no entienden las ironías ni los dobles sentidos, lo que puede provocar situaciones conflictivas causadas por malentendidos que generen ansiedad e inseguridad en las personas con Asperger, además de favorecer el rechazo social.

2. Conductas no verbales atípicas e inapropiadas

En las personas con síndrome de Asperger, las conductas no verbales no son las normativas o incluso pueden llegar a ser malinterpretadas por el resto.

El contacto visual con los demás es muy pobre, la mirada es rígida y en ocasiones incómoda. La expresión facial suele ser algo neutra debido a que no saben mostrar las emociones de la manera adecuada.

TUS ALUMNOS PODRÍAN TENER ASPERGER Y NO SABERLO

Además, las posturas corporales que adoptan en ocasiones son peculiares debido a las dificultades psicomotrices características del síndrome -la “torpeza” que suele atribuirse a las personas con Asperger.

Además, y como se comentará a continuación, estas posturas extrañas o los movimientos estereotipados tienen como función disminuir la ansiedad.

3. Preferencia por la soledad en lugar de compartir

La falta de éxito en las relaciones sociales conduce a que, aunque la persona con Asperger no esté tan encerrada en su mundo como las que sufren autismo, decida en cierto modo aislarse y centrarse en sus excéntricos intereses en lugar de compartir el juego (y posteriormente otros tipos de interacción social) con los demás.

La comprensión de las reglas implícitas tanto en el juego como la relación con los demás es inexistente, por lo que es imprescindible explicarlo todo de manera literal y concreta.

Además, la baja tolerancia al cambio hace que las conductas impredecibles de los demás puedan causar gran ansiedad e incomprensión entre las personas con síndrome de Asperger, por lo que definitivamente se encuentren más a gusto descartando la interacción con los demás y manteniéndose en soledad.

4. Patrones de comportamiento repetitivos

Los movimientos repetitivos y rítmicos que aparentemente se realizan sin ningún objetivo concreto son llamados “movimientos estereotipados”.

Decimos “aparentemente” porque, en el caso de las personas con síndrome de Asperger, estos movimientos repetitivos les ayudan a gestionar la carga emocional.

De este modo, mediante los movimientos estereotipados estas personas reducen la ansiedad que les producen los cambios repentinos en su rutina o los fracasos en los intentos de interacción social.

Los niños y adultos con Asperger se sienten más seguros y protegidos durante la realización de las estereotipias.

5. Gustos muy concretos y en ocasiones extraños

Es muy común que las personas con síndrome de Asperger sean auténticos especialistas en temas muy concretos, ya que focalizan su atención y su interés en dos o tres temas específicos.

De esta manera, sus gustos resultan ser muy limitados, pero a la vez investigan y profundizan en la materia de un modo que puede resultar obsesivo.

Esto puede tener relación con la incapacidad de los Asperger de regular sus propias emociones, por lo que buscan temas en los que se sientan cómodos y les aporten seguridad y deciden no abarcar más intereses en parte por miedo a lo desconocido o a lo novedoso.

6. Necesidad de seguir una rutina específica (baja tolerancia al cambio)

Las personas con síndrome de Asperger no toleran bien el cambio y les producen mucha ansiedad las alteraciones en su entorno.

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Es por ello que necesitan una rutina perfectamente pautada en la que se sientan a gusto y puedan planear e imaginar con antelación las posibles consecuencias de ese nuevo acontecimiento.

Es conveniente comunicar los cambios en la rutina con el tiempo suficiente para que la persona con Asperger pueda regular, gestionar y asumir esas modificaciones de manera efectiva sin que le produzca ningún tipo de problema emocional (generalmente ansiedad).

Las obsesiones y las compulsiones para evitar o prevenir algún tipo de daño o situación catastrófica que aún no se ha producido también son habituales.

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