“Más fuertes juntos”. Así se podría resumir de forma sencilla el aprendizaje cooperativo.

Esta metodología se usa para agrupar a los estudiantes e impactar en el aprendizaje de una manera positiva. Los defensores de este modelo apoyan trabajar en grupo. Pues mejora la atención, la implicación y la adquisición de conocimientos por parte de los alumnos.

El objetivo final es siempre común. Se logrará si cada uno de los miembros realiza con éxito sus tareas. La principal característica es que se estructura en base a la formación de grupos de entre 3-6 personas. Donde cada miembro tiene un rol determinado y es necesario interactuar y trabajar de forma coordinada.

Por su parte, en el Aprendizaje Individual el alumno se centra en conseguir sus objetivos sin tener que depender del resto de compañeros.

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