Ser docente se considera una de las profesiones con más riesgo de padecer ansiedad.

Estadísticas recientes muestran el incremento de esta patología en la población adulta general. Dentro de esta, se considera que los docentes son una de las profesiones en riesgo de padecer ansiedad o angustia.

En contra de la creencia generalizada, la calidad de vida de maestros y profesores no es como lo pintan. Tenemos la responsabilidad de la educación de los niños y adultos.

Vivimos muchas veces la frenética vida de las aulas con nuestras propias vidas alteradas.

Diferentes estudios indican que dentro del mundo de la docencia existen niveles de estrés y angustia elevados que pueden degenerar en cuadros de ansiedad: trastorno de ansiedad generalizada, crisis de angustia, trastornos obsesivos o síndrome de agotamiento.

¿Cuáles son las causas de la ansiedad?

Para que se llegue a niveles de ansiedad elevados es preciso que las circunstancias ambientales, iguales o parecidas para todos los profesionales. Estas se tendrían que unir a un perfil de mayor vulnerabilidad emocional de un docente concreto. Es decir, hay personas con una mayor probabilidad de que los acontecimientos del día a día les afecten.

SER MAESTRO TE PUEDE LLEVAR A SUFRIR ANSIEDAD

Pero además de esa vulnerabilidad, existen una serie de acontecimientos que están socavando la estabilidad de muchos profesionales.

Los constantes cambios en las leyes educativas generan en la mayoría de los profesores sensación de “no control” en el trabajo.

Las interferencias en la labor docente de voces no expertas que tienen decisión sobre las decisiones de los docentes. Es decir, de educación todo el mundo opina, todo el mundo tiene algo que aportar. Este hecho en sí mismo pone en tela de juicio el valor de la profesión de educador, generando un nivel de frustración en los profesionales.

La incertidumbre sobre sus funciones, es otro de los factores estresantes en el entorno escolar. Los profesores no son psicólogos clínicos, no están especializados en trastornos, no tienen por qué saber tratar todos los problemas.

Esto no quiere decir que no lo puedan hacer. Quiere decir que no es su función

En los últimos tiempos el aumento enorme de patologías o cuadros clínicos de distinta índole, ha llevado a los profesores a tener que multiplicarse dentro del aula. Aulas, muchas veces sobrecargas, en las que tenemos alrededor de un 7% de niños con dificultades.

Si además una de las dificultades es un trastorno en la conducta, el docente mientras que enseña a leer a veinte niños, tiene que atender al que no atiende. Corregir al que transgrede las normas y, en su caso, hacer el regalo del día del padre, porque toca. La verdad, es normal que estén estresados.

Necesitan ayuda

La propia implicación de su cargo es otro factor a tener en cuenta. En la actualidad los docentes tienen que rellenar demasiados formularios. Se convierten algunos, en administrativos que tienen que tener al día una serie de impresos que la comunidad de turno exige a los centros y que estos a su vez exigen a sus profesores.

SER MAESTRO TE PUEDE LLEVAR A SUFRIR ANSIEDAD

La necesidad de tener que estar siempre rindiendo cuentas sobre el propio trabajo es verdaderamente angustioso para muchos. Se cuestiona el criterio del profesor de forma constante. Evidentemente habrá, como en todas las profesiones, personas con un criterio equivocado o una forma de imponer o expresar sus razones que se convierta en una sinrazón, pero no será en la mayoría de los casos.

Este factor está socavando la autoestima de muchos maestros.

Al hilo del párrafo anterior, el estar frecuentemente expuestos a las críticas de padres, niños, u otros compañeros, genera en estas personas más vulnerables un estado de alerta sostenida que les lleva a momentos de angustia y ansiedad. Se sienten en el punto de mira, juzgados, analizados.

Las constantes reuniones no remuneradas hasta altas horas. Los tiempos limitados para trasmitir los conocimientos. Ajustarse a unos calendarios con desequilibrio entre lo que tienen que enseñar y los días que cuentan para ello, con sus actividades extraescolares.

Esta situación les hace, a aquellos que tienen una cierta desprotección en lo emocional, a sentirse como el Conejo de Alicia en El País de las Maravillas. Y así yendo con prisa de una actividad a otra, de una reunión a otra, de una tutoría a otra, viven el día a día con un nivel de estrés para el que no están preparados.

Otro componente que puede incidir sobre la calidad de vida emocional de nuestro docentes es la falta de relevancia social. Antes el maestro era una persona respetable y respetada, ahora no. En dos generaciones hemos pasado de ponernos de pie y hacer una reverencia al profesor, algo que está obsoleto y que no sería en nuestra sociedad actual congruente, a tener entre el alumno y su profesor un nivel de cercanía que asfixia. Algunos niños no discriminan, los tratan como iguales, por eso no les permiten poner límites. No marcar la diferencia lleva a nuestros niños y jóvenes a sentir que no la hay.

Pero la cosa no queda ahí

El docente se tiene también que adaptar a las nuevas tecnologías. Silencon Baley se nos ha venido encima con todo su cableado y, para todo el mundo desenredarlo no es igual de fácil.

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Este otro factor, también identificado como un avispero de problemas, es la propia competitividad entre docentes. Siempre, en todos los contextos laborales, hay alguno que sabe más, es más capaz, está más preparado y puede que también sea más competitivo.

El trepa también existe en todas las profesiones. Y, por supuesto, está el que no hace nada, el que lo deja todo en manos de los demás, el quejica y el incompetente. Así que por qué negarlo, también lo encontramos entre los profesores y son figuras muy dañinas para el resto de sus compañeros.

El profesor brillante es el que capta la atención de todos sus alumnos, los motiva, los hace creativos, responsables y educados.

Difícil tarea

Enorme y desproporcionada con los medios que, en muchos centros tienen los docentes. Hay que decir que el nivel de exigencia que tienen los profesores es frecuentemente desproporcionado con el nivel de recursos con que cuentan.

Otro factor que merma la competencia emocional de algunos docentes y les pone en riesgo de padecer ansiedad y depresión es la sensación de tener que estar siempre reciclándose.

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Todos los profesores saben que tienen que hacerlo. Pero no se les debería exigir que lo hicieran siempre en horas no lectivas. La preparación de los docentes es el futuro de los niños, pero ellos también tienen hijos a quienes cuidar.

¿Donde está la conciliación familiar de las maestras?

Después de su larga jornada, si se quieren poner al día o mostrar interés por la profesión para que el trepa de turno no les pise el cuello el próximo curso, tienen que decidir que sus hijos se queden con abuelas o cuidadoras.

Muchas de estas profesoras se preguntarán ¿yo que hago aquí? Es obligado aprender y reciclarse, pero en los centros se deberían tener más en cuenta los horarios, establecer turnos de tal forma que todo el mundo recibiera la formación dentro de su horario. No se, se me ocurre que esto mejoraría la vida de, al menos, los hijos de los profesores.

Otro tema importante es el del prestigio social.

Los profesores de universidad valen mucho, los de bachillerato más o menos, los de secundaria, los de primaria. Cuando llegamos a los de infantil: ya no hay prestigio.

Se debería cuidar a este profesorado como oro en paño. Darles el puesto que se merecen dentro de la sociedad en general y de la comunidad educativa en particular.

Una asignatura pendiente

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Un niño que hace una buena etapa infantil es un niño con probabilidades de amar el aprendizaje. Un niño que tenga la sensación de que su “profe” O “miss” son las personas más maravillosas del mundo; “después de mamá, claro”; será un buen candidato para el mundo escolar, adaptado y motivado hacia su entorno.

Otro factor importante es la sensación de no percibir un salario injusto.

Esto, como siempre que se habla de dinero, es cuestionable. Nadie valora el trabajo de los demás y todo lo que nosotros no hacemos nos parece caro y bien pagado. Sin embargo, es frecuente esta queja entre los docentes por el número de horas que necesitan. Muchos de ellos no desconectan y tienen, por ejemplo, que seguir corrigiendo exámenes cuando llegan a casa.

Frecuentemente, como consecuencia de todas estas circunstancias, encontramos cuadros de ansiedad entre los profesores. Sobre todo entre aquellos que son más vulnerables y esto les hace estar en una mayor situación de riesgo.

Muchos de ellos desarrollan úlceras, tienen migrañas, y dolores tensionales.

En casos más graves empiezan a tener síntomas fónicos. Acudir al aula cada día se convierte en algo difícil de soportar. El extremo sería el caso del docente con fobia escolar, miedo a ir al aula. Esta sensación tiene, a su vez, repercusiones sobre su conducta. Y, por supuesto, está el síndrome de agotamiento.

El profesor quemado puede llegar a ser un grave problema para niños que, a su vez, sean vulnerables. Por tanto, yo desde aquí propongo: cuidemos a nuestros maestros.

7 COMENTARIOS

  1. Muy buenas noches, personalmente me dirijo a la autora de estes escrito.

    Gracias, porque ciertamente tienes razón. Tengo “N” cantidad de años siendo docente y cada vez el estrés se ha vuelto más difícil de sobre llevar. Recuerdo a la perfección que hace algunos ayeres yo buscaba concientizar de la misma forma en que tu estas buscando hacerlo con este escrito, desafortunadamente nadie, ni la SEP ni el SNTE, ni escuelas publicas ni privadas abrieron sus puertas para escucharme. Todas y cada una de ellas hizo caso omiso a mi propuesta y estudio de campo al que, en aquel entonces, llamé “La autoestima del docente”.

    Un trabajo precisamente en el que explicaba la importancia de un equilibrio mental y emocional para el docente, equilibrio el cual es imposible alcanzar cuando se esta inmerso en una sociedad que cree que lo principal es el equilibrio del alumno, no menos importante aclaro, pero quien esta frente al grupo de 20 , 30 o incluso hasta 40 alumnos es el docente.

    Si el maestro no tiene un buen equilibrio emocional y mental, no esta capacitado para atender las necesidades de sus alumnos, sin olvidar que hay que atender a padres de familia, directivos, comunidad escolar, etc…

    Me gusto mucho su artículo y le agradezco infinitamente por pensar en nosotros, los que estamos frente a grupo. Deseo de todo corazón que muchos lean su artículo, abran su mente, su corazón y verdaderamente empaticen con el pesar docente.

  2. Es una verdad indiscutible su articulo y cada vez que leo me doy cuenta que los profesores vivimos en un mundo difícil, del cual no podemos escapar,solo tenemos la ayuda de Dios.

  3. La verdad a los pobres maestros no le valoran su trabajo, nada más es exige y exige, documentos que hay que llenar y todo para que nada más para que vayan a parar a la basura, esa es mi humilde opinión.

  4. Al maestro no se le ha valorado sólo se le ha satanizado, se le culpa del fracaso de la educación. quieren que haga milagros, como si tuviera la barita mágica. Es un ser humano con una problemática igual a cualquier ciudadano. y se le encomienda la educación de los niños y jóvenes, la cual es responsabilidad de los padres, al maestro le toca entrenarlo en otros aprendizajes como la lectoescritura, las matemáticas y el conocimiento de la naturaleza y los fenómenos que en ella ocurren. así cómo valorarlos y darles aplicación practica en la vida diaria de la sociedad. Además de esa chamba como docente de promover el aprendizaje de los alumnos, tiene que lidiar con conductas extremas de niños y niñas rebeldes cuyos padres no han podido controlar. La tiene que hacer de pilmama para que el niño no se frustre, de policía cuidando su integridad para que no le pase nada o no haga daño a sus compañeros, de médico para detectar a tiempo cualquier malestar y dar aviso a los padres o tutores para que acudan pronto por el, y en casos fortuitos el maestro llama al medico o acude a este cuando algún accidente pone en riesgo la integridad del alumno; de enfermero para atenderle de algún malestar para que se sobreponga y no pierda la clase, y en algunos casos dada la pobreza extrema en que viven a muchos grupos sociales se desprende de su lonche para darlo a algún alumno de esos que viven en estas condiciones. y los casos extremos de vivencias de los maestros es que deja de atender a sus propios hijos por atender a los hijos ajenos. Cuando su hijo le dice: papi ¿Cómo le hago aquí para la tarea?, ¡hay mijo, eso lo vemos al rato, por que si lo hacemos ahorita se me hace tarde para llegar a la escuela!, Esa es la triste realidad del maestro, y su labor diaria no termina al salir de la escuela, llega a casa y se pone a calificar exámenes o tareas, preparar las clases para el siguiente día, y si en esta actividad en casa descubre que no se alcanzaron los objetivos seleccionar y elaborar nuevas estrategias que le permitan mejorar los logros académicos. Eso es lo que no pensaste maestro antes de ser maestro. Y después de este enorme sacrificio te critican, te ningunean, te humillan, te agreden, te corren del trabajo, te cesan o se acaba tu permanencia en el trabajo. ( la mal llamada reforma educativa) INEE, Y a pesar de esta heroica labor mal pagada por que tu sueldo no es como los del INEE, y otros que cobran sueldos estratosféricos, hay quienes te censuran, te critican y te acusan de revoltoso por defender y exigir que se respeten tus derechos. En verdad Maestro eres un héroe, ¡te admiro!, pero vives en una sociedad mezquina sorda y ciega que no oye ni ve lo que dices, haces y has hecho. Porque la cultura y el progreso que ha alcanzado México es gracias a tus enseñanzas. Acaso los que hoy te amenazan con quitarte la plaza (los del inee), la profesión que ostentan, ¿no fue gracias a la guía y conducción de un maestro en sus aprendizajes?. Así te paga la sociedad, así agradecen tu sacrificio. No olvides esto: Si a Jesús lo crucificaron, ¿¡Qué no te harán a ti!?. Una vez más, te Admiro maestro, eres la pura y autentica realidad del amor a la sociedad, porque a pesar de esta injusticia, no renuncias a este empleo; te sigues sacrificando para salvar a la sociedad del monstruo de la ignorancia. Si en lugar de criticarte te apoyaran, si se sumaran a tu lucha, ¿en qué nivel se encontraría ya esta sociedad?.

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