Irónicamente los precursores de la tecnología mundial actualmente propietarios de corporaciones millonarias educan a sus hijos sin pantallas.

Los niños de primaria, hacen sus cuentas en los pupitres con lápiz y cuartillas. El salón está tapizado de papeles, mensajes, horarios, trabajos de los alumnos. Parece que ningún trabajo viene de alguna impresora. Para empezar, ni siquiera los libros de texto. Puesto que son hechos por los mismos niños que realizan a mano.

Curiosamente, nos encontramos en el epicentro de la tecnología en Palo Alto, Silicon Valley. Entorno de quienes producen y venden la tecnología que ha transformado la sociedad del siglo XXI.

Los precursores lo tuvieron claro desde un inicio. Bill Gates, fundador de Microsoft limitó el tiempo de acceso a la tecnología a sus hijos. El fundador de Apple, Steve Jobs en una entrevista aseguró que prohibía a sus hijos utilizar su recién creado iPad.

El dilema de la tecnología y los niños

La incógnita de la relación de los niños y la tecnología es el ritmo desbocado al que se transforma dificulta la reflexión y el estudio.

Una investigación de Common Sense Media, organización no gubernamental dedicada a ayudar a los niños a desarrollarse en un mundo de medios y tecnología. Nos da una idea de la velocidad de los cambios. Por desgracia, los niños estadounidenses de cero a ocho años pasaban en 2017 una media de 48 minutos al día ante el móvil, tres veces más que en 2013 y 10 veces más que en 2011.

Hace falta más investigación para determinar cuál es realmente el impacto que esta exposición a los dispositivos inteligentes puede tener en los niños pequeños. Sin embargo, algunos estudios empiezan a notar una relación entre esta tecnología y ciertos hitos en la educación.

Una investigación publicada en la revista médica JAMA Pediatrics arrojó que un tiempo mayor ante la pantalla a los dos y tres años está asociado con retrasos de los niños en alcanzar su desarrollo dos años después. También otro estudios relacionan el uso excesivo de móviles en adolescentes con la falta de sueño, el riesgo de depresión y hasta de suicidios.

Redefinición de la Brecha Digital

Poner límites no es fácil para los padres trabajadores. Lo que nos lleva a una redefinición de la connotación de la brecha digital. Hace apenas pocos años, la pesadumbre era que los niños más solventes tuvieran una ventaja por acceder antes a Internet.

En contraste, cuando la tecnología se ha diversificado, el problema es el contrario. Que las familias con un elevado poder adquisitivo tienen más fácil impedir que sus niños se pasen el día ante el móvil. Mientras los hijos de padres con alto poder adquisitivo, se crían entre pizarras y juguetes de madera, los de las clases bajas y medias crecen pegados a pantallas.

La verdad de la tecnología

Los socios de las grandes tecnológicas se reunieron el año pasado con un proyecto conocido como La verdad sobre la tecnología. Su finalidad, es convencer a las compañías  la necesidad de incluir parámetros éticos en el diseño de herramientas que utilizan a diario miles de millones de personas, incluidos niños.

Es una batalla desigual. Padres de clase media trabajadores, contra un equipo de ingenieros y psicólogos que diseñan tecnología para mantener a sus hijos atrapados. Sin embargo, algo está por cambiar, las empresas tecnológicas son cada vez más cuestionados en sus políticas comerciales y de privacidad.

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