Mucha gente cree que nosotros descansamos demasiado y trabajamos muy poco.

Al parecer, muchos envidian las vacaciones de los maestros. Si las personas que nos juzgan se pusieran a pensar lo que realmente batallamos, nos harían honores.

El enseñar no es fácil, nuestro día a día tampoco. Nosotros cumplimos nuestra jornada laboral así como la de cualquier profesionista o funcionario. Nos toca preparar las clases, hacer materiales, calificar exámenes, etc. Pensar que trabajamos solo las horas que damos clase en las aulas es lo mismo que pensar que un futbolista solo trabaja los 90 minutos que dura el partido.

Escuchamos comentarios de amigos y familiares que piensan que las vacaciones de los maestros son demasiado largas. El tiempo que tomamos de vacaciones no es mucho, si lo comparamos con las horas que se invierten dentro y fuera del aula durante el año.

Algunos maestros aprovechamos para planificar el siguiente año escolar. Actividad que es difícil de realizar debido a la escasez de tiempo durante el año académico.

Además, hay que resaltar la importancia del tiempo como un necesidad física y emocional en una labor donde el trabajo está centrado en el trabajo con otros. Los docentes necesitamos, como otras profesiones, un descanso laboral que nos permita desconectarnos del empleo y reconectarnos con nuestra familia.

Esto es sano para nuestra salud física y mental. Pues nos permite retomar el siguiente año académico lleno de energía. Y poder dedicarnos a nuestros alumnos al 100% sin acabar 0exhaustos.

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