La Cuarta Transformación consiste en la falta de claridad de sus ofertas, de sus compromisos y planes de gobierno.

En su discurso predominan la abstracción, buenos deseos y resulta difícil conocer las líneas concretas de acción.

Resulta imposible que la acción se sustente o argumente en datos y fundamentos claros y comprobables. Las críticas en la educación no han parado y eso nos pone a formular las siguientes preguntas:

¿Cómo cumplirá las enormes promesas con un presupuesto a la baja?, ¿Cómo ceder ante la CNTE y al mismo tiempo sostener los prometidos estándares de calidad? ¿Qué espera a los Estados y su participación en la educación? Suspendieron la evaluación como castigo. ¿Qué pasará con los que salieron muy mal evaluados, regresarán al salón de clases? Si no es así ¿quién los sustituirá y por qué? Si no reciben respuesta se convertirán en críticas automáticas, con justa razón.

No todo está mal, son de lamentar las críticas sin sentido, fruto del prejuicio y la ignorancia porque abonan a la polarización estéril. Un ejemplo de ello fueron las críticas  al Secretario de Educación a raíz de dos propuestas: enseñar inglés por medios digitales con la guía de maestros que no lo hablan y la llamada educación colaborativa.

La primera fue duramente criticada por opositores radicales que no conciben que pueda aprenderse inglés sin ir de la mano de un maestro que lo hable y entienda. La segunda porque sólo conciben y aceptan la educación tradicional.

La clásica educación en bancos o pupitres y basada en datos que deben memorizarse para pasar el examen. AMLO va a recontratar a profesores idóneos.

Estas dos propuestas son dignas de aplauso y reconocimiento.

Son realistas, innovadoras y muy necesarias para el México de hoy. Sus críticos ignoran que la educación colaborativa y aprender idiomas en plataformas digitales es de lo más avanzado.

El inglés, sabemos que es uno de los idiomas más importantes de este tiempo. Enseñarlo primero a los maestros, con métodos tradicionales, para que ellos lo enseñen más tarde, resulta absurdo y toma mucho tiempo.

De ahí la expresión del Secretario: “no tenemos tiempo”. La crítica visceral, irracional, exhibe a quien la hace. Los tiempos del estudiante machetero ya terminaron y no volverán jamás.

 

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