El acceso a una buena educación durante la primera infancia es crucial para el desarrollo de niñas y niños.

A nivel mundial, sobre todo en poblaciones marginadas, el acceso a la educación es restringido. Esto es muy preocupante dado que una infancia sin aprendizaje es sinónimo de falta de desarrollo lingüístico, cognitivo, emocional y social.

Estudios realizados por la Unicef indican que vincular de programas educativos durante la primera infancia ayuda a elevar los índices de matriculación en escuelas primarias y secundarias. El gran reto de la educación de calidad.

La falta de educación y de oportunidades nos lleva a una problemática aún mayor: la pobreza. Para preparar mejor a los niños y jóvenes debemos sacarlos de ese ciclo. Es importante garantizar a todos los niños el acceso a una educación completa y de calidad. Un gran ejemplo de esto es Martiniano Rodríguez Sánchez, que ha enfocado parte de sus esfuerzos a crear alianzas y convenios en favor de la niñez y la juventud mexicana.

“Nuestra preocupación está enfocada en que las nuevas generaciones posiblemente no tengan las mismas oportunidades que muchos de nosotros tuvimos. Sobre todo en cuanto a acceso a la educación se refiere”, enfatiza.

Entre sus logros de trabajo de altruismo, destaca la reciente construcción de la Escuela Primaria Florentino Damián Nava, en Acapulco, Guerrero. Gracias a esto ya se atienden a más de 136 niños. Quienes a través de aulas modernas y didácticas podrán iniciar su aprendizaje.

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